
𝐋𝐚 «𝐋» 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬𝐝𝐚𝐝𝐨: 𝐩𝐢𝐞𝐧𝐬𝐚 𝐦𝐚𝐥 𝐲 𝐚𝐜𝐞𝐫𝐭𝐚𝐫á𝐬
¿Son cosas mías?
Por Elizabeth Sánchez Vegas
En la foto, Delcy y Jorge Rodríguez hacen la «V» de victoria. Diosdado Cabello hace otra cosa: la «L» de Lula, el símbolo de campaña del PT.
Dice el refrán: piensa mal y acertarás. Y con Diosdado, pensar mal casi nunca falla. En ellos nada es casual.
Este año el chavismo se partió en dos. Delcy encontró la manera de entenderse con Washington. Diosdado se quedó con lo de siempre: una acusación por narcotráfico y 25 millones de dólares sobre su cabeza. Washington lo repite: con él, nada ha cambiado.
Por eso esa «L» no celebra: suplica. Él mismo lo dijo en 2022: con Lula en Brasil, la amenaza de una intervención quedaba lejos. Brasilia no es su aliado, es su seguro. Y no por casualidad su nombre ya sonó este año asociado a un posible asilo en Brasil.
Hace apenas dos años llamaba «estupidez» a las propuestas de Lula. Hoy le hace su símbolo de campaña. Diosdado no tiene lealtades: tiene necesidades.
Y aquí está el verdadero peligro. Lula no es un aliado cualquiera. Es el líder de la mayor economía de la región, el mismo que en 2023 recibió a Maduro con honores y llamó «narrativa» al autoritarismo venezolano. El mismo que condenó la operación contra Maduro y nunca le cerró la puerta al chavismo. Sus críticas al régimen han sido de forma; su respaldo, de fondo. Con cuatro años más de Lula en Brasilia, los regímenes acorralados de la región saben que tienen un vecino que no los entregará.
Lula "ganó" en Brasil. Diosdado celebra como si hubiera ganado él, porque sabe que ese triunfo puede salvarlo.
En política, hasta los dedos hacen diplomacia. Los de Diosdado piden refugio.