Este versículo es un recordatorio de que Dios nunca se queda corto, ni mucho menos nos deja a la mitad del camino. Él siempre añade más. No solo nos da lo que necesitamos para vivir, sino que también nos equipa con abundancia para que podamos bendecir a otros.
Cuando vivimos para complacer a Dios, para estar haciendo el bien, nos sentimos gozosos y experimentamos plenitud, no nos sentimos vacíos y sin dirección. Entendemos que lo que Dios desea para nosotros es lo mejor para nuestra vida.
Lo interesante es que el eunuco; se movió, buscó, preguntó, y fue ahí que Dios envió a Felipe para mostrarle el mensaje completo del evangelio.
Hoy el Señor también nos pregunta: ¿Que estás buscando? ¿Dónde llenas tu vacío? Porque si lo buscas en logros, en dinero....👇👇👇
en relaciones, siempre habrá un “algo más” que te falte. Pero si lo buscas en Cristo, descubrirás que en Él está todo lo que tu alma necesita: paz, propósito y vida eterna.